Un verano en «Mountain» (V) – ¿Es la vida solo acumular basura?

mountain

Ilustración de Jenn Strickland

Mountain
2014
Mac (versión comentada), PC, iOS
David O’Rilley

Vamos a intentar no ser muy cursis al hablar de Mountain, ¿vale? Vamos a desviarnos un poco primero.

Cuando le tocó elegir su juego favorito de 2013 a petición de 4Gamer, Naoyuki Sato, compositor en Konami, escogió Alpaca Evolution, un juego para móviles desarrollado por Cocosola. En este Alpaca Evolution, somos una alpaca (mamífero que no será ajeno a ningún jugador de Animal Crossing: New Leaf) que pasta con otras alpacas. Aunque la relación entre los animales es incierta, parecen profesarse una indiferencia absoluta que para nada hace esperar el dramático giro de los acontecimientos que se produce cuando tocamos la pantalla del móvil: nuestro bicho empieza a absorber a sus compañeras, fusionándose con ellas y mutando poco a poco, a medida que absorbemos más y más, desarrollando nuevas extremidades y convirtiéndose en un monstruo con el que ningún otro ejemplar de su especie podría identificarse.

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Un verano en «Mountain» (IV) – Ningún hombre es una montaña. O sí.

Mountain
2014
Mac/PC/Linux/iOS
David O’Reilly

No vamos a negar que la experiencia individual dentro de un universo sin dios y lleno de artimañas para raptar nuestra atención puede dejarnos, en ciertos momentos, muy exhaustos y desesperados, pero la verdad, tampoco me parece que una montaña con consciencia propia, así aguantándonos el pulso pendida en medio del cosmos de nuestra CPU, sea la respuesta que necesitábamos. David O’Reilly se me hace así de pronto una persona demasiado atormentada por la falta del sentido de continuidad de la vida moderna. Junto a estas 56 tabs que tengo abiertas en el navegador tampoco se está tan mal.

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Un verano en «Mountain» (III) – La Montaña Náufraga

JMountainV

Mountain
Mac, PC , iOS (versión comentada)
David OReilly
2014

(Mi hijo de cinco años se me acerca. Quiere curiosear qué demonios toqueteo en el iPad mientras descanso en el sofá)

-¿Qué es eso? (se asoma)
-Es una montaña.

(En la pantalla hay una montaña. Arrancada de raíz de la tierra. Levitando. Texturas sencillas. Pocos poligonitos. Clipping. Nieva. Arbolitos.)

-¿Es un juego?
-Sí, bueno, es una aplicación.
-Ah… (silencio) ¿Y qué hay que hacer?
-Pues mirar. Miras la montaña, y ¿ves? Puedes moverte alrededor. Hay arbolitos. Mira.

(Se queda mirando curioso)

-Sí, pero ¿qué hay que hacer?
-Ya te digo. Mirar. Puedes rotarla, alejarla. ¿Ves? Está en el espacio. A veces nieva, o llueve, o te tira cosas del cielo. Si le das aquí, hace música. ¿Ves? Es como un piano.
-¿Y para qué hay que tocarlo?
-No sé, supongo que así el programador se ahorraba la banda sonora.
-¿Hay que dar de comer a la montaña? ¿Es como Pou? Tiene forma de Pou.

(Silencio)

-Pues no, es que es una cosa filosófica. Había un poeta chino, Li Po, al que le gustaba mucho la montaña, y…
-¿Vivía en la sierra?
-Sí, tenía casa en la sierra. Como te decía, estaba en la montaña y escribía. Y decía que lo que realmente perdura es la montaña. Cuando nosotros no estemos, ella seguirá siempre ahí.

(Silencio, y miradas alternativas iPad-yo-Montaña)

-¿Y la montaña nunca se va? ¿Dura para siempre?
-Bueno, al menos hasta que salga un nuevo iPad iOs 8 y la aplicación no sea compatible…
-¿Eh?
-Nada. Bueno, es así. ¿Quieres probarla?
-Vale

(Le dejo un rato con el iPad. Cuando llego a los 10 minutos miro la pantalla.)

-¿Has puesto Pou?
-Sí, es más divertido. Lo otro era un rollo.

(Pasan tres días. Mi hijo se acerca mientras estoy con el iPad)

-Papá, ¿qué tal la montaña?
-Bien. Sigue allí. Bueno, seguro que sigue allí.
-Hasta que salga un nuevo iPad, ¿verdad?

(Me viene a la cabeza una escena de hace muchos años frente al PC. Observando una escena que representa a un náufrago en una isla desierta: si te quedabas el tiempo suficiente le veías hacer todo tipo de cosas graciosas, muy imaginativas. Era un fantástico salvapantallas. Me pregunto qué haría el isleño si tuviese un PC e instalara Mountain. Se quedaría mirándola, la utilizaría como un especie de salvapantallas propio. Podría quedarme entonces escrutando para siempre al eterno isleño mientras él mira la montaña eterna. Eso no podría describirlo nadie. Ni Li Po.)

Un verano en «Mountain» (II) – Sin control

Captura de pantalla 2014-07-09 a la(s) 16.38.27

Mountain
2014
Mac (versión comentada), PC , iOS
David O’Rilley

Tengo una montaña que flota en medio del espacio. Mi montaña gira sobre sí misma y se resigna al paso del tiempo. Por las noches se pone meditabunda y se pregunta qué es, cómo ha llegado el invierno a ser tan vigorizante o qué significa para ella la oscuridad. Un banco, un avión y un martillo acaban de estrellarse contra una de sus laderas, pero mi montaña sigue contenta. Si toco algo de música con las dos filas de notas en el teclado, disfruta tanto que se le acelera el corazón y el tiempo pasa más rápido. Cuando el aire se acerca a mi montaña se ve obligado a viajar hacia arriba, y esas nubes a veces la recubren, generando precipitaciones y tormentas de nieve. Ahora mismo es otoño, y algunos árboles se tornan marrones mientras las coníferas mantienen su adorable color verde. Llevamos aquí solas más de diez horas.
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Un verano en «Mountain» (I) – Mi montaña

Mountain

(Este verano nos vamos de excursión a la montaña. A Mountain, concretamente. Mondo Píxel propone una serie de posts sobre las impresiones que el juego de David O’Rilley ha despertado en algunos de nosotros. Una escalada por el juego más zen del año)

Mountain
2014
Mac, PC (versión comentada), iOS
David O’Rilley

Al principio no había nada.

David O’Rilley me pide tres dibujos para crear una montaña. Ella existe a partir de los momentos de soledad, tristeza y enfermedad, los recuerdos de la infancia y de cómo paso la vida reinterpretando esos recuerdos. A modo de test proyectivo en clave psicoanalítica, debo disparar el instinto y convivir con mi creación sin retrocesos ni diluvios universales —reforzado por el autosave—. Si soy un dios despistado y condeno al ostracismo mi obra, no dejará en ningún caso de ser una mala acción, por algo soy DIOS. Y tu montaña nunca será necesariamente mejor que la mía.

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