Veinte años después, John Leguizamo no sabe dónde meterse por culpa de «Super Mario Bros.»

Es broma. En realidad la peli no está tan mal. Es decir, no se parece en nada al juego, pero tiene un punto de chifladura conceptual, queriendo justificar todas las soluciones que en el juego funcionan sin problemas (muelles en los pies porque claro), aprovechar a Yoshi para hacer una jurassicparkexploitation… este tipo de demencias, normalmente generadas en una junta de accionistas entre gente muy seria que lo único que sabe es que en la película debe de haber dos hermanos porque Bros., suelen hacer que nos encariñemos con estos abortos. Leguizamo parece muy contento de que nadie haya quemado los negativos de la película veinte años después,  y cuenta algunas anécdotas del rodaje: el hecho de que contrataran strippers para amenizar una secuencia en una película para niños explica un poco todo. Pero todo, todo.