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Fortuna y gloria, muñeca. Fortuna y gloria.
Los archivos
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Fortuna y gloria, muñeca. Fortuna y gloria.
Lean hasta el final. ¿Se saben esa? «Lean hasta el final, que el final lo es todo», y así yo me excuso un poco si no les gusta lo que encuentran por el camino. Uno ya está viendo el video. Y así, también, les arrastro párrafo a párrafo a seguir leyendo: esa curiosidad que genera el darle más importancia a otra cosa, lo prohibido, aunque yo no les haya prohibido leer toda la entrada. Thirty Flights of Loving. Solo les recomiendo que lean hasta el final. Uno ya está jugando. Que por otra parte, es lo mismo que les recomiendo que hagan con todos los textos de Mondo Píxel. Con todos los textos.
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Super Hexagon
Terry Cavanagh
iOS Universal, Steam
Es algo zen. Cuando un juego ofrece una mecánica pura sin más, sin excusas de por qué aquello o esto otro, sin nada más que el aquí y ahora, cuando esa mecánica te agarra por tus partes y te dice ven aquí, muñeco, esquiva, izquierda, derecha, otra vez, otra vez, otra vez, sabes que puedes confiar en que te sacará de tus miserias más mundanas en cuestión de segundos hacia esa zona donde lo único que importa eres tú, un infierno geométrico, una eterna escapatoria y un sonido atronador. El hogar. Mi hogar durante las últimas tres semanas ha sido Super Hexagon, el estreno de Terry «VVVVVV» Cavanagh en el mundo iOS, y a partir de hoy puede convertirse en el de todos ustedes.
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Rock Band Blitz
Harmonix
PlayStation Network, Xbox Live Arcade (versión comentada)
Aún juego a Rock Band de forma regular. Al menos una vez al mes organizamos en casa una comida de domingo que tiene siempre los mismos ingredientes: un par de horas en la cocina, pan casero, amigos y más vino del aconsejable. Y al menos tres horas aporreando instrumentos de plástico y destrozando grandes éxitos de Queen y Duran Duran a tres voces. Y el mérito de que sigamos así no es de otro que Harmonix: son ellos los que traducen cada canción a un lenguaje jugable de una forma que siente bien, sin artificios que hagan un tema más complicado porque sí, adaptando la dificultad para que un novato pueda sentarse delante de una batería de plástico y que con solo cuatro golpes obtenga la sensación de que está tocando música. Lo que en definitiva podría llamarse «hacer las cosas bien». Y cuando se hacen las cosas bien una y otra vez, lo sorprendente sería que esta evolución sin instrumentos de la franquicia madre fuera una chufla, un producto descafeinado y un batacazo estrepitoso. Rock Band Blitz no es ninguna de esas cosas, pero ¿es suficiente con que sea un gran juego, o necesita reinventar el negocio del juego musical para sobrevivir?
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Anna
Dreampainters
PC
Esto no es una crítica de Anna, no se fíen del título. Tampoco es que habitualmente se pueda llamar crítica a lo que yo hago, me centre en el juego estudiado o no lo mencione en toda la entrada, pero de verdad: esto no es una crítica de Anna. Lean otra vez la de Sleeping Dogs si quieren saber lo que es analizar un juego.
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Sleeping Dogs
United Front Games, Square Enix
PS3, Xbox 360, PC (versión comentada)
Sleeping Dogs lo tiene todo tan claro que el primer ítem/power-up que te encuentras en el juego es una lata de Red Bull (Dragon Kick en su universo) para repartir kung fu completamente on fire y acabar estampando el jeto de un desgraciado en una salida de aire acondicionado restaurándole la cara cual Cristo de Borja. Sabe tan bien cuáles son sus referentes que en los tiroteos la cobertura sólo existe para saltarla y deslizarse por ella para activar tiempo bala de John Woo —sin palomas— y dedicarse al malabarismo armado. Y que se mira tan fuerte en el espejo de la acción desmedida del videojuego que al conducir hay un botón para takedowns con sellito Burnout, otro para sacar medio torso por la ventanilla cual centauro escupeplomo y un tercero para ponerse Rico Rodríguez de la vida y robar vehículos en marcha.
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JoJo’s Bizarre Adventure HD Ver.
Capcom, CyberConnect2
PlayStation Network, Xbox Live Arcade (versión comentada)
Cuando todo el mundo se preparaba para el anuncio a bombo y platillo del remake de Darskstalkers en el ya aprovechadísimo motor gráfico de Street Fighter IV –y deseando secretamente que le llegue el turno a God Hand–, Capcom decidió aprovechar el tirón del próximo juego de Namco inspirado en un manga y recuperar un oscuro título del ocaso de la era dorada de los juegos de lucha para hacer su agosto en tiendas digitales. JoJo’s Bizarre Adventure hace su reaparición en versión HD para saquear el bolsillo de completistas de Capcom y Dreamcast por igual, pero ¿hay sitio para JoJo más allá de la compra compulsiva? Nosotros creemos que sí, con un par de peros. Y ninguno de ellos es el dichoso precio.
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La primera edición de nuestro homenaje a los amores de verano llega a su fin. Después del recuerdo de Herasmus y su affair con Gay Tony y su maravilloso análisis de lo táctil a raíz de sus tardes de verano con la familia política, podemos estar satisfechos con este resumen de nuestras obsesiones recién descubiertas durante esta estación lenta, al menos para un servidor: el resto de cabezas pensantes de Mondo Píxel no ha parado de parir ideas y encarar cierres, así que el mejor resumen de sus veranos lo podrán encontrar en GamesTM, en el próximo Open y en proyectos de los que no podemos pero queremos hablarles muy pronto. Y ahora, el final de un viaje de verano. O cómo nuestras obsesiones nos acompañan y nos dejan encontrar el hogar lejos del hogar.
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Lost Winds y Lost Winds: Winter of the Melodias
Frontier Development
WiiWare, Android, iOS (versión comentada)
Se le acumulan los frentes abiertos a eso que llamamos medio aguantando las risas «la industria de las consolas«. Por mucho que se le noten las ganas de tirarse en plancha al formato descargable, tampoco se termina de decidir a meter más que el dedo gordo en el agua mientras ve cómo el PC, al que gran parte de su público actual nunca antes había tomado en serio como plataforma jugable, chapotea despreocupamente generando en el proceso modelos de negocio y distribución que las consolas se tienen que contentar con mirar desde la barrera.
Y no ha terminado de resolverse el debate sobre juego físico y descargable (que a estas alturas se reduce a un “cuándo” y un “cómo”) y ya suenan los tambores de otra hipotética guerra entre juego tradicional y aplicación a un dólar. La sucesión de descalabros entre triples A por causas variadas (pero principalmente la troika presupuesto desmesurado- fórmulas rutinarias- contexto de crisis global) combinada con el éxito de lo que Noel Ceballos describía aquí como juegos que “dan una única cosa, sin prometer nada más” abre un nueva fisura en la estrategia de Sony y Microsoft, un nuevo dolor de cabeza complementario al anterior y quizás con más repercusiones para el jugador. A punto de concluir una generación que ha abrazado todo gadget que le permitiera arañar cuota del mercado casual, ¿son estos microjuegos de una única mecánica el futuro inminente de la industria? ¿Qué panorama se abre a títulos más sofisticados en este ambiente de inmediatez y accesibilidad? ¿Es que las dos únicas vías para el juego comercial son el sota caballo y rey de cortar cuerdas y estampar pájaros o el despliegue exhibicionista del pegatiros de turno? Claro que no, y hay ya en el mercado terceras vías que acercan lo mejor de ambas propuestas, pero ¿qué sería de un cambio de paradigma sin su poco de paranoia?
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«Los videojuegos son para el verano», decía nuestro Jesús Rocamora con tino a propósito del último «5×5», un humilde repaso a las propuestas más interesantes para jugar en compañía en un solo iPad y que Rocamora contextualizaba así dentro de la idiosincrasia de las vacaciones de la época estival. En efecto, el texto hacía referencia al nomadismo implícito en el juego portátil —adaptado al chiringuito, el avión o el autobús— desde la perspectiva del juego breve e inmediato que siempre ha defendido esta sección, y que aún sueña con parir un homenaje a esas plataformas como esta carta de amor a Gravity Rush. Y precisamente por ese foco en la partida rápida ignora el resto de circunstancias que rodean a este periodo vacacional. El verano nos da el tiempo necesario para echar un vistazo al año en curso sin la presión de las novedades; para reconciliarnos con títulos que requieren más tiempo del que le podemos dar en la vorágine de la rutina diaria; para descubrir lejos del hogar tesoros que habrían pasado desapercibidos si tuviéramos a mano nuestros sistemas de entretenimiento de salón. Este texto está dedicado a esos títulos que solo tienen cabida en nuestro ocio durante esos momentos: a nuestros amores de verano.