NBA 2k15
2k
PS4 (versión jugada)
2014
El realismo de un videojuego se mide al tacto. En un videojuego realista, el jugador identifica lo que sucede en la pantalla y los gestos de sus dedos sobre el mando. En Shadow of the Colossus nos dejamos las yemas de los dedos presionando botones para agarrarnos al cuello del coloso. Sufrimos con el avatar. En Dark Souls estudiamos al enemigo, esperamos la oportunidad y accionamos el gatillo para soltar un espadazo. Peleamos al ritmo del avatar. En Skate retorcemos los sticks para orientar el peso del personaje sobre la tabla y hacer los trucos. Las palancas del mando son una representación física de de nuestro avatar. Estos tres juegos son ejemplos de realismo enfocado desde el control y la mecánica. Lo que yo considero realismo bien entendido.
Cuando un videojuego entiende mal el realismo, el resultado suele ser una puta mierda. Los gráficos potentes, las texturas finas y la abundancia de detalles no garantizan una experiencia divertida. El mundo real suele ser un coñazo, así que copiarlo no siempre es buena idea. Un videojuego de coches que retrata con precisión quirúrgica todos los pormenores de la conducción no puede ser mucho más divertido que un atasco en la M-30. Aquí somos más de Burnout que de Gran Turismo.
NBA 2k15 no tiene ese problema. Copia cada detalle de la NBA, pero da igual porque la liga de baloncesto yanqui parece ficción. Refleja una realidad en la que titanes de dos metros y cien kilos se mueven con una velocidad, una agilidad y una explosividad de otro puto planeta. NBA 2k15 es un simulador de superhéroes reales.
2k lleva años puliendo su mejor franquicia deportiva y se supera con cada edición. Al jugar a NBA 2k15 sentimos que cada triplazo de Stephen Curry, cada mate de Blake Griffin, cada tapón de Dwight Howard y cada penetración imposible de Derrick Rose es obra de nuestro talento con el mando. El juego también tiene vicios feos de simulador deportivo: hay estadísticas por todas partes, a menudo trata al jugador como espectador y algunos modos de juego tienen guión de segunda y están cargados de ‘bromance’ de baratillo (que me encanta ser el mejor amigo de Harden, ojo, pero a las cosas hay que llamarlas por su nombre).
Decía John Tones en un artículo brillante para GQ que los videojuegos están «para hacernos de segunda piel, de amplificador de la épica del sofá, para transformar el sedentarismo en apocalipsis audiovisual». Lo bueno de los videojuegos, concluía Tones, es que «puedes ser Batman». Eso precisamente es lo bueno de NBA 2k15, que puedes ser Harden. O Griffin. O Curry. O Kobe. O Rose. O Wall. Por eso se le perdonan todas las perversiones de triple A. El núcleo duro del juego es perfecto. El baloncesto no se puede traducir mejor al lenguaje del videojuego.
https://www.youtube.com/watch?v=Glu2CFUSefI
NBA 2k15 reúne tres juegos en uno. Es un juego de rol, también de gestión de recursos y por supuesto un simulador deportivo. Todo esta cuidado y bien pulido sobretodo las mecánicas. Es bastante fácil que una de sus variaciones te llame la atención y te atrape durante horas. Gráficamente es chapó, a años luz todavía de los productos indies.
«a menudo trata al jugador como espectador»
¿Acaso la gran mayoría de juegos deportivos no son en realidad simuladores de retransmisión televisiva?
Track&Field, eso sí que era simular. Con agujetas y lesiones de mandos continuas.
Solo te voy a hacer una objección a parte de una frase:
«El juego también tiene vicios feos de simulador deportivo: hay estadísticas por todas partes, a menudo trata al jugador como espectador (…)»
Seré directo: al aficionado medio al baloncesto le encanta ver estadísticas por todas partes. No sé qué opinará alguien como Sánchez al respecto, que si mal no recuerdo era muy pro-NBA, pero en pocos deportes como este el tema estadístico está tan sobredimensionado (y oye, a mí me encanta que sea así). Lo digo básicamente porque aunque lo que cuente siempre va a ser el marcador final, tu rendimiento como jugador y por extensión como equipo está influenciado por una cantidad de variables a-co-jo-nan-te, y aunque no todas, muchas de ellas pueden quedar reducidas a un numerito que va a dar o restar valor a tu actuación.
Para que te hagas una idea, yo he tenido compañeros de equipo (muy sucnors, eso sí) que intentaban contar sus puntos, rebotes y asistencias durante los partidos, por eso no me extraña que -por poner un ejemplo- en el modo Carrera aparezcan tus estadísticas actualizadas al segundo durante el desarrollo de los partidos. Más que nada porque a ellos, putos fanáticos y quienes al fin y al cabo se dejan pasta, también va dirigido el juego.
Por lo demás y a pesar de lo que puedan indicar los dos parrafitos que te he puesto, el resto del texto es amor :P.
¡Ay! ¡Ahora os leo! Os contesto a los dos del tirón: el trato al jugador como espectador y los numeritos a mí ME ENCANTAN. Pero eso no significa que no sean vicios feos que, de alguna forma, te obligan a DEJAR de jugar. Puede que te hagan gracia, puede que te ayuden a sumergirte más en el juego, pero la realidad es que todo el tiempo que estás viendo lo que Shaq opina sobre el partido o contando los tapones que has puesto no estás jugando.