Mondo Píxel PG – «Damnatio Memoriae»

rayrice

EA ha tomado la decisión de retirar a Ray Rice de la plantilla de jugadores de la edición de este año de Madden. Rice, running back de los Baltimore Ravens, llevaba tiempo implicado en un caso de violencia doméstica desde que, hace unos meses, su por entonces prometida y él fueron detenidos en Atlantic City por un “altercado», un eufemismo que le supuso al jugador dos partidos de suspensión… Hasta que la web de cotis TMZ ha publicado un vídeo en el que se ve que el altercado consiste en Ray Rice metiéndole una superhostia de jugador de la NFL a Jayna Rice, dejándola inconsciente en el suelo de un ascensor y arrastrando su cuerpo a posteriori.

EA no es adalid de nada, en general. Tiene una política bastante amable de género, no teme dejar que sus empleados se metan en polémicas de derechos sociales -la más reciente por la inclusión de un personaje abiertamente gay en Dragon Age: Inquisition-, pero lo de Rice obedece a una corriente simple: la NFL ha “suspendido indefinidamente” al jugador, Nike le ha retirado su patrocinio y, todos los que tengan sus consolas conectadas a Internet, verán como en la próxima actualización de Madden, Rice desaparece de las plantillas, del juego, de la existencia.

Es un castigo ejemplar, una erradicación similar a aquel damnatio memoriae que practicaban los romanos cuando se puteaban en serio: no va a quedar de ti ni la Wikipedia de cara al futuro. Rice es escoria, cualquier concesión -empezando por su mujer apoyándole en la rueda de prensa en la que se disculpa y justifica, un caso que nos suena dolorosamente similar al de Rhianna y Chris Brown: la segunda oportunidad a quien no la merece, pero la libertad personal también funciona en lo desagradable, qué le vamos a hacer- es demasiada, pero ha hecho falta que le graben (mejor dicho: que publiquen lo grabado) para que tenga su castigo. Y, aún así, cómo no, las páginas de comentarios de los diarios y los blogs estaban llenos de semovientes sacos de esperma -me niego a llamarles hombres- justificando su actuación.

Evidentemente, hablo de Rice no sólo porque cuando creo que una editora hace las cosas bien -y EA lo ha hecho en este caso- hay que aplaudir, sino porque me gustaría que semejante rotundidad se aplicase en otros casos. Llevamos semanas soportando a una caterva de infraseres que se dedican al acoso, la amenaza, el insulto y, en fin, todo lo relativo al puñetero GamerGate, una excusa [la de la falta de ética en la prensa del sector: permitan que me descojone porque llevan doce años acusándome de recibir maletines y lo máximo que me ha dado una empresa del sector ha sido canapés] en nombre de la comunidad gamer.

Decidí, personalmente, que por mi parte ya estaba bien: que iba a señalar con el dedo a esta gentuza cuando fuera menester y que posicionarme ya era una cuestión de ética personal ante un sector donde personas tóxicas pululan a su antojo sin que nadie les afee la conducta. Lo de Rice me ha permitido soñar con algún tipo de gesto con, por ejemplo, todos esos perfiles con nombres que son odio puro a la mujer en Steam y que se dedican a arrastrar por el fango el Depression Quest de Zoe Quinn, por citar un ejemplo inmediato. Algún tipo de reacción a lo Electronic Arts en el que se pueda señalar, y condenar a la erradicación de la memoria a toda la escoria que ha conseguido que considerarme parte de mi cultura favorita, el videojuego, ahora me dé asco y vergüenza. Me gustaría que, entre todos, pudiésemos devolver la pelota al puñado -siendo generosos, porque creo que es una cabaña bastante más extensiva de lo que nos gustaría pensar- de gente que se está dedicando a expulsar a Jenn Frank del sector, que lleva un año largo superando todos los límites con Anita Sarkeesian -con cuyos vídeos no estoy de acuerdo en muchas ocasiones: con. sus. vídeos- y que cree que la vida íntima de Zoe Quinn es una excusa para el todo vale.

Claro, también es la misma gente que justifica el pirateo siempre y en todo lugar, que llora y exige un final nuevo cuando no entienden -o les decepciona- el final de Mass Effect 3. Repitamos un momento esto último: que exigen a unos creadores que modifiquen su obra para que les guste, como niños de tres años pidiendo al padre un final alternativo porque no pueden lidiar con la historia. No es sólo el sexismo, es la exhibición continua de una falta de personalidad y de estatus humano rayana en la repugnancia, amparada en el anonimato y la relativa seguridad (portarse como un moco de estos en un arcade de los ochenta, por ejemplo, habría sido invitación a llegar a casa con un diente de menos) de Internet.

Lo de Ray Rice ha estado bien, EA. Ahora, me gustaría ver como se toman medidas similares en el sector con gente que porta como bandera el mismo nivel de maltrato, aunque no su ejecución física.

4 opiniones en “Mondo Píxel PG – «Damnatio Memoriae»”

  1. No puedo evitar tener una sensación rara de que algo en todo esto está mal. No tanto desde el punto de vista de EA (entiendo que si el jugador desaparece de la liga, puede tener sentido que desaparezca del juego) como desde el tuyo.

    No puedo evitar la sensación de que aceptar la muerte del Rice virtual bajo la idea de damnatio memoriae es dar cierto grado de justicia (y por lo tanto de responsabilidad) a un medio que no la merece ¿Qué pasa si Rice hubiese robado un coche? ojo, no estoy comparando la barbaridad que ha hecho este ser infecto con un robo menor, es más ¿Y si hubiese robado un coche dándole una hostia como un pan al conductor? ¿Y si le encuentran con cinco kilos de heroína en casa lista para ser distribuida? De nuevo no comparo delitos, pero ¿qué nivel de crimen es aceptable entonces para salir en un videojuego? ¿Quién lo establece?

    Me alegro de la medida de EA, pero sigo teniendo la sensación de que algo está mal.

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