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Una carta de amor a los años 90 a través de sus cintas de vídeo. Así es como se debe entender VideoHeroeS, una gamberrada de Santa Ragione que pone al jugador al frente del videoclub que servidor querría para su barrio de provincias. Por sus estanterías se pueden encontrar en riguroso desorden alfabético títulos como Masters del Universo, Desafío Total, Evil Dead, Cabeza Borradora, The Street Fighter o el videosingle de Ninja Rap, obras de arte de la cultura noventera a disposición de un encargado competente y una clientela con ganas de aflojar la cartera si la recomendación es buena. VideoHeroeS es el contrapunto colorido y festivo de otro simulador de tendero mucho más grisáceo y serio, Cart Life, es el gracioso del local de al lado que viene a robarte tabaco, es el Randal Graves de Dante Hicks. Y es uno de los 30 videojuegos que se ofrecieron como recompensa a los mecenas del LA Game Space, un proyecto que Daniel Rehn y Adam Robezzoli presentaron en Kickstarter a finales de 2012 y que empieza a soltar sus frutos. Si usted se quedó con las ganas de colaborar y llevarse de paso este Experimental Game Pack y quiere contribuir a toro pasado, ha venido al lugar adecuado en el momento justo.
Un espacio abierto con alojamiento para estudiantes, charlas y herramientas de participación online para descubrir y expandir los límites del videojuego como medio. El buenismo de la intención del proyecto no alcanzaba a contrarrestar el rechazo que provocaba la descripción de este espacio multidisciplinar cuyo objetivo parece ser la dignificación del videojuego como… como cualquier cosa que no sea un videojuego. Menos mal que las recompensas para los backers sirvieron para despejar dudas: una campaña de crowdfunding apuntalada con nombres como Keita Takahashi, Adam Saltsman o Pendleton Ward no necesita más para conseguir un apoyo inmediato. El resultado contiene sorpresas como ALPHABET, una maratón de letras que responden correteando sonrientes a su correspondiente tecla del ordenador, y que encarna el espíritu explorador con el que se presentaba el proyecto sin sonar como un conferenciante discutiendo sobre arte y videojuegos. El lote de 30 títulos que la campaña de LA Game Space ha empezado a publicar desde la semana pasada cuenta con un currículum de contribuciones que parece sacado de las listas de premios indies de los dos últimos años —y del que viene, que los artífices de Samurai Gunn tienen mucho que decir—. Y solo por 15 cochinos dólares, los mismos que pueden aportar aún en gamepacks.net para sumarse a la fiesta.
En el lote cabe absolutamente de todo. ¿Quieren experimentar con las convenciones de los sistemas de control? Inputting sigue la línea de ALPHABET dando una vuelta de tuerca al teclado como interfaz, mientras Control juega con la escalada de complejidad que las consolas han traído a esos mismos interfaces. Y Perfect Stride les enseñará cómo se traslada el esquema de control de un FPS default a un simulador de monopatín psicodélico. ¿Prefieren algo de nostalgia? LA Death Disk les da su ración de deportes locos de la era de los 16 bits, y el ya mencionado VideoHeroeS les dejará darle a sus clientes «esa película con aquella tía de tres tetas». Y si lo que les interesa es expandir los límites del medio tal y como reza el gancho del proyecto, Poocuzzi es el título que mejor define el espíritu del LA Game Space: díganme dónde si no iba a caber un juego donde el objetivo es cagarse en una bañera y echarle la culpa al de al lado.