Tiny Thief – Crítica

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Tiny Thief
5 Ants
iOS 2013

iOS está casualizado, ¿quién lo descasualizará? Los jugadores de raigambre que han criado canas amorrados a PC y consolas domésticas mantienen una relación de odio/ condescendencia respecto a las plataformas móviles que solo se justifica desde una de estas dos posturas: la del elitista que arruga la nariz ante lo que de acuerdo con sus prejuicios solo puede ser un subproducto, y la del apocalíptico proteccionista que teme que con tanto juego de estrellar pollos vengan ahora las abuelas a robarnos a nuestros desarrolladores.

Y por ahí sí que no.

Dejando a un lado lo sólido de terremotos como Angry birds, los títulos que se han crecido en la conversión a lo táctil y la mucha tela que queda por cortar al pasar desapercibida entre el catálogo insondable de iOS y Play Store, lo cierto es que van apareciendo aquí y allá juegos vocacionalmente abiertos a cualquier público, sencillos y eficaces que exigen al mismo tiempo algo más que esa única-acción-pero-bien-hecha que había sido bandera de lo descargable. Tiny Thief es un ejemplo de esto: con su humor blanco, sus animaciones monérrimas y sus mecánicas a base de pulsar con el dedo solo cuando toca y donde toca, jamás podría confundirse con un juego para el mal llamado núcleo duro. Y sin embargo, ahí están los mimbres de un género tan potencialmente árido como la infiltración enmarcando los puzzles, dando sentido y profundidad a la habitual búsqueda de las tres estrellas, construyendo desde las convenciones de los juegos de móvil un puente que lleva ¿a Metal Gear? No. A algo que no es lo uno ni lo otro. A un sitio que todavía no existe.

Tiny Thief es un título humilde, imperfecto pero con un par de ideas muy claras, que recuerda a los supertacañones del medio que pequeño no quiere decir simple ni suave significa moñas. Tampoco hará servicio a quienes, resignados, vean lo descargable como un escalón necesario hacia el videojuego tradicional, un poco como eso que decían los padres que donde hay hoy un tebeo mañana habrá un libro. Tiny Thief  mira a sus hermanos de caja con la idea de robarles lo que necesita y nada más, de volver corriendo al  reducto portátil y aprovechar ahí lo que buenamente pueda. Que no tiene por qué ser poco. El resultado es un producto que intrigará a jugadores de cualquier pelaje, cada uno por motivos distintos, que esconde lecciones para unos y otros y las expone en un susurro, pero un susurro nítido y seguro de sí mismo. Un producto con el que todos (pero todos) ganamos.