«Gears of War: Judgment»: una previa, un Open Mondo Píxel y un concurso

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Judgment es el canto del cisne de Xbox 360 y la saga que le dio forma, antes de los devaneos de Kinect y el multimedia. Por eso no entendíamos muy bien cómo Microsoft lo mantenía en un segundo plano durante meses. Y menos cuando viene cofirmado por uno de los estudios más respetados en esta casa, People Can Fly, polacos lisérgicos, autores de dos pegatiros indispensables (Painkiller, Bulletstorm) y uno de los mejores FUCK YOU de la Historia: Duty Calls. Afortunadamente, las cosas han cambiado y la llegada de la primavera nos ha permitido a) probar el nuevo Gears of War y comprobar que a Bleszinski no se le echa de menos, sino lo contrario b) organizar un Open Mondo Píxel el próximo día 15 en Matadero con la colaboración de Microsoft, en el que charlaremos de por qué la saga es IMPORTANTE y tendremos consolas para echarnos unos multis y que ustedes comprueben que People Can Fly lo ha petado. Oh, y llevarse juegos de paso.

a) Gears of War es uno de los pocos oasis en una generación dominada por el pegatiros militar realista, género tan agotado que hasta su máximo exponente se ha tenido que ir al futuro para darle un poco de vidilla. El problema vino cuando un juego que renovaba el género de arriba abajo (literalmente: siempre he defendido que Gears es una proyección cartesiana del viejo Berserk) tomándose a sí mismo a cuchufleta —esos mamotretos que escupían tópicos en 140 caracteres o menos; esa ultraviolencia desmedida con más resonancias del gore desvergonzado que otra cosa—, devino en franquicia. En Gears 2 la cosa no molestó por tres razones: un pulido jugable que convirtió al asunto en gloria bendita, un melodrama que invitaba a la carcajada con segundas —lo de Dom y su mujer: el kojimazo— y, lo más importante, un nivel que es homenaje a todo el desmadre ochobitero: Viaje Alucinante a las Tripas de un Gusano.

Gears 3 se olvidó un poco de la diversión, de su canon y de la frescura para convertirse en fórmula, amen de «cerrar la trilogía», esa impostura de esta generación. Con Judgment, por tanto, la cosa estaba complicada: Epic se había tropezado con un muro de diseño y el estudio atravesaba turbulencias internas que ya sabemos cómo han terminado. Con Capps y Bleszinski, presidente y director creativo respectivamente, diciendo hasta luego. Pero el fichaje de People Can Fly hace que nos importe menos. Jim Brown, jefe de diseño de Epic, nos confirmaba que «People Can Fly nos ha aportado frescura, trajeron consigo muchas ideas interesantes, y la colaboración ha sido buenísima para la franquicia».

Para empezar, han traído arcade y color a la precuela. Donde los Gears eran tableros de ajedrez camuflados en los que la táctica era lo más importante, Judgment apuesta por la acción: una cámara que deja ver adónde nos dirigimos, un cierto pechopalomismo, oleadas de enemigos como si todo fuese Horda todo el rato y puntuaciones, ese punto débil del jugador de recorrido. Que nos indica que pretenden que todo sea rejugable, que hay reto («vas a morir mucho», que se lo he escuchado tanto a Bleszinski como a Brown, pero que bien) y que, en resumen, plantea una campaña que no pretende escapar del concepto diversión por una madurez mal entendida como transcendencia plomiza. Joder, que Baird sea el nuevo poster-boy de GoW ya dice mucho. Y el chiste recurrente de Carmine hay que verlo.

Es igual de fácil observar lo que ha aportado Epic: el Unreal Engine 3 se ve DE FÁBULA, a 2013, como si el puñetero motor no tuviese límite. Hasta el famoso problema de carga de texturas que convirtió casi toda esta generación en la entrada a Matrix se ve menos brusco en esta nueva entrega. Brown parecía sorprendido más allá de la cortesía del marketing: «llevo años viendo evolucionar el UE3 y todavía me sorprende  de lo que son capaces». Framerate, iluminación, cantidad de bichos…. Morralla técnica, sí, pero cuando mola hay que decirlo. Los de Painkiller tampoco son precisamente unos mierdecillas en el terreno técnico, pero la alianza con Epic ha permitido a cada uno hacer lo que mejor sabe, y unir fuerzas en lo que más me ha gustado del nuevo asunto: Supervivencia.

Horda ya no existe. Ahora tenemos un sistema de clases, una especie de «defender la bandera» (varios puntos de un enorme mapa) y 10 oleadas de tragarse las lágrimas y escupir plomo y aguantar la posición. Si Horda me hizo mirar a la gente como cosas útiles para pasármelo bien jugando —el único otro juego que lo ha conseguido ha sido Borderlands 2—, con Judgment posiblemente hasta finja que me agrada tener una vida social virtual, sólo por disfrutar este Cooperativo Definitivo.

En suma, que Judgment se despega un poco de las paredes para centrarse más en la balacera sin monsergas, el cachondeo de gatillo y la farra que los pegatiros nunca debieron de abandonar (incluyendo un deathmatch todos contra todos y que le den morcilla a los equipos). Todo ello sin olvidar las aportaciones de Gears y llevando el cooperativo hasta un terreno en el que hasta un Asperger se sentiría cómodo.

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Bíceps como cráneos: hacia un nuevo canon físico

 b) Para celebrarlo, el próximo Open Mondo Píxel (15 de marzo a las 19 horas en Matadero de Madrid) se centrará en Judgment. Tendremos una charla previa en la que John Tones y el que firma desarrollaremos por qué tanto Epic como People Can Fly son fuentes del bien lúdico y, lo más importante: contaremos con unas cuantas consolas en las que los asistentes podrán medirse entre elllos. Por nuestra parte, el mero hecho de disfrutar el juego en una LAN Party ya debería ser suficiente, pero para meterle un poquito más de interés, Microsoft nos ha cedido tres combos de camiseta+juego que se llevarán los mejores. Porque el videojuego es, desde siempre, algo competitivo. Y punto.

Para los que no puedan asistir, también tenemos compensación. Reservamos una copia+camiseta extra para una de nuestras aficiones favoritas: escribir. La idea es que en los comentarios nos dejéis vuestro momento favorito de Gears hasta la fecha, solo o en compañía de esos grandes recuerdos del pegatiros de cualquier edad. Mandadnos una carta de amor al mata-mata, vamos.

Por otro lado, aún nos queda una copia extra, que tendrá que ver con las redes sociales, y que por ahí os comunicaremos. Estad atentos a  @mondopixel en Twitter y os diremos más en breve.

16 opiniones en “«Gears of War: Judgment»: una previa, un Open Mondo Píxel y un concurso”

  1. Lo recuerdo como si fuera ayer. Los mandos de mi Xbox 360 todavía estaban nuevecitos (ni siquiera había comprado el pack de carga y juega) y olían como tales. Me seguía maravillando el poder enchufar el cutre auricular al mando y escuchar a través de un algo llamado Xbox Live a un amigo de toda la vida gritándome que girase, que girase.
    Se me acaban las pilas, el maldito vehículo en el que vamos huyendo de una especie de murciélagos cabrones ni se maneja ni corre ni la luz de Batman es capaz de matarlos a la velocidad suficiente. Oigo gritos: «tío, ¿qué haces? Nos han matado otra vez, te toca luz de Batman de nuevo». Pongo las pilas nuevas, y repetimos… Quizá 15 o 20 veces, no entiendo las ganas de logros de mi colega, con lo bien que se juega en normal.
    Al día siguiente lo conseguimos, en máxima dificultad nos pasamos esa fase de los bichos nocturnos, que no recuerdo si era en el primero o en el segundo, pero lo importante es que me acuerdo de ella y me trae las sensaciones, de tensión máxima, de trabajo en equipo y de ¡destruir a esos malditos Locusts!

  2. Antes de comentar mi momentazo con la saga, me gustaría defender esos fallos, a veces garrafales y que joden la experiencia, y otras tantas descojonantes y razón de recordar ciertos experiencias de los videojuegos: hablo de los bugs. Precisamente Gears of War no está exento de ellos, y aunque a veces gritabas enteramente indignado por el micrófono: «¡Hijo de la gran puta, que no eres capaz de matar sin traspasar paredes!» y demás improperios, hay otras tantas que ríes hasta la deshidratación. En mi caso, al empezar a jugar al primer juego, salir tres veces seguidas de base y que el mismo señor hipermusculado me clavara su precioso Lancer en esa vena-tubería que tenía yo en el hombro; la cuarta vez volvió a ocurrir lo mismo, pero no me estaba serrando con una motosierra, no. Me estaba haciendo filetes con una granada de fragmentación. Aun no me lo explico. Atónito me quedé, oigan.

  3. Yo he jugado mucho a consolas portatiles, sobretodo a las de Nintendo. Mi primera experiencia con una consola de sobremesa fue con la xbox360 y el primer GoW.

    Estaba en casa de mi novio y yo misma la habia regalado la consola y el juego. El llevaba unos dias viciadisimo al juego y quiso que jugaramos a dobles. Asi que me anime y empece a manejar a Dom. Que diferente era esta consola y este juego de lo que conocia yo de las consolas portatiles…

    Las escenas y el doblaje me encantaron, pero era una torpe manejando al personaje y a la camara con los dos sticks del mando. Mi novio me ayudaba a matar a los Locust, pero yo queria mejorar, asi que mi chico se armo de paciencia y me dejaba a mi matar a los enemigos. Cada dos por tres yo me veia en el suelo desangrandome, entonces el salia y me curaba y volvia a parapetarse para que yo siguiera matandolos. Me acuerdo que me rei mucho porque se me acabo la monucion y solo quedaba un Locust, asi que fui con la Lancer a serrarlo, pero como se me daba fatal manejar la camara, el Locust se escapa continuamente. Mi chicho me decia «animo, que ya es tuyo, tu puedes, lo tienes acojonado, serralo ¡serralo!»

    Tarde muchisimo en matarlo y termine llorando de la risa de lo torpe que era. Sin duda es uno de los mejores momentos que he pasado con un juego y se lo debo a Gears of War. ¡Que gran saga!

  4. Una casa en una urbanización de las afueras. Doritos a toneladas. Cerveza. Y una piscina a dos metros del salón comedor en el que tenemos instalados tres televisores con sus respectivas consolas y tres discos (uno de ellos alquilado) del GOW2. Este sólo puede ser un escenario para la ÉPICA.

    Llevamos muchas horas jugando al modo Horda y estamos muy cerca de la número 50. Han sido tantas oleadas que ya hemos adquirido disciplina militar, conocemos nuestras debilidades, sabemos fundirnos con el mapa, y nos comunicamos economizando saliva: QUE VIENEN LOS RASTAS, MATAD EL CABALLITO o el mitiquísimo QUE ALGUIEN ME DÉ UNA EQUIS, HIJOS DE PUTA. Nuestros ojos licuados y mandíbulas desencajadas responden a un solo objetivo: Vamos a llegar al final. Y entonces… Entonces entra el primer rayo de sol de la mañana por la ventana, después de toda una noche enchufados. Alguien se percata de ese momento de belleza fugaz en el que tomas consciencia de la historia de épica, muerte y respawns que has vivido con esa gente de pulgares doloridos a la que no puedes llamar otra cosa que verdaderos amigos del alma. Pero sin mariconadas. Porque somos soldados son una disciplina ferrea, que morimos por matar Locust.

    El momento de consciencia fugaz pasa y a pesar de todo, nunca conseguimos llegar al final. Tampoco nos metemos en la piscina. En efecto, esta es la historia de una derrota, pero una de esas por la que no lloraremos ni un solo segundo. Nuestros ojos están demasiado irritados para ello y además nos lo hemos pasado DE PUTA MADRE.

  5. Aunque no haga tanto tiempo parece que ha pasado una eternidad desde que yo, con mi buen amigo Manolo (mi «brother») nos juntábamos los miércoles por la tarde en mi casa para una sesión de los que habíamos bautizado ya como «pegarnos unos tiros»…
    Y es que la experiencia en cooperativo en mi recién estrenada xbox 360 elite (antigua) se había convertido en la excusa perfecta para reencontrarnos puntualmente cada semana junto a una bolsa de patatas y un botellín de cerveza bien frío.
    Hasta ahora , sólo el Halo 3 que venía de regalo con mi consola había ocupado nuestras tardes de miércoles cooperativo…finalizada la campaña nos entró ese sentimiento que te salta como un «logro» inesperado: de satisfacción, por un lado, del trabajo bien realizado y las «misiones» cumplidas…pero también la decepción de que ya has cortado toda la tela posible al juego y tienes que buscar otra «excusa» para continuar el ritual del miércoles.
    Por azares del destino, ví en oferta la edición «classic» del primer Gears of War y no me lo pensé.
    Aquel miércoles iniciamos nuestras andanzas con Marcus y Cole…
    Si duda la experiencia cooperativa había evolucionado respecto a los que habíamos visto antes y no dejábamos de hablar del juego (por sms y email) hasta reencontrarnos con él el miércoles siguiente…
    Y tras superar la mayor parte del juego llegamos al que yo considero mi Momentazo Gears y posiblemente de mi vida como Gamer: el enfrentamiento con Raam en la pantalla final del juego…esa fase del tren que nos trajo de cabeza durante semanas…no se si por torpeza nuestra o porque, en el fondo, sabíamos que ahí finalizaríamos el juego y nos costaba desprendernos de él…
    Pero como todo tiene un final, nos guste o no, tras varias tardes de miércoles e infinidad de «estrategias» ensayadas de cómo «no vencer a Raam» (creo que fueron 5 semanas sin parar en la misma pantalla durante 3 horas diairias) conseguimos vencer a Raam y finalizar el juego…nos dimos un abrazo y brindamos por «el logro».
    Aquella fué la última tarde que quedamos…por trabajo, por familia, por compromisos varios, tuvimos que renunciar a nuestras tardes cooperativas de miércoles…y auque de vez en cuando hablamos -cada vez menos- y nos prometemos volver a quedar para pasarnos juentos el GOW 2 y GOW3, en el fondo sabemos que será dificil…
    La nostalgia se apodera de mi cuando miro a la estantería y veo el juego junto con las «secuelas» que aún no he podido disfrutar en cooperativo…me queda el consuelo de que mi hijo crezca pronto y mi xbox aguante para poder revivir la experiencia cooperativa con él desde el principio…
    Sobre aquellas tardes de miércoles con mi «bros» y ese juegazo Gears of War sólo quedará un gran recuerdo… que nos quiten lo «matao»!!

  6. Para mi la saga del gears es muy especial por el hecho de que me inicié en el mundo online gracias a el.
    Es verdad que el 2 no me dió motivación para jugar online, y que aunque al 3 jugué algo mas, estaba picada con otros juegos.
    Pero el 1, me encantó! Disfrutaba de jugar online, de pegar escopetazos y que saliera sangre por todos lados, escuchar ese «chof» de carne y sangre saltando por todas partes…. Y aunque no soy muy amiga de usar el franco, en este juego disfrutaba de hacer una «mocha» y escuchar ese tiro limpio.
    Además es una de las pocas sagas en las que disfruto de pasarme la campaña. Tiene chicha, tiene limonada y lo tiene todo!
    La historia te engancha, tienes ganas de saber que ocurrirá, y no solo eso, sino que además te picas para pasarte la historia en locura.
    Me gusta gráficamente, me encanta el logo, los personajes, la cancioncita…
    Por si todo esto fuera poco, un momento escalofriante, «bonito» y muy trabajado (para mi) es en el gears 2, cuando Dom enuentra a Maria en ese «estado» y decide acabar con su «vida».
    Consiguieron emocionarme en un videojuego, impensable para mi unos años atrás.
    Así que sin duda alguna, para mi es una de las mejores sagas de videojuegos, que me engancha en la historia, y que en el 1 me enganchó muchísimo al online.
    Por todas esas horas de juego y las que quedan, larga vida al Gears of War!!!

  7. el mejor momento de la saga es que no sabias cuando los carmine iban a morir, o el tragico encuentro de dominic santiago con maria, momento que me hizo llorar porque parecía que habia conseguido rescatar a su mujer de las garras de los locus

  8. Estuve a sólo un paso de llevar mi xbox a GAME a venderla, no me atraían los juegos que estaban disponibles, claro está que no tenia idea de la existencia de GoW que ya iba por la segunda entrega. Un amigo me invito a su cumple pero fue él quién me dió un regalo, pues le conté mis intenciones de vender mi xbox.
    Me dejó el GoW 2. Empezo mi historia. Me sumergí tanto en el juego, sobre todo la campaña porque estaba reuniendo dinero para pagar el xboxLIVE, que me identifique enseguida con los personajes. Porque tienen valores que todos quisieramos tener.
    Y pues hasta ahora; compré mi juego del Gow2, la EPIC EDITION del GoW3, que por cierto… ¡¡increible!!, luego GoW1 y ahora espero GoW Judgmet. Digamos que esta saga salvó mi vida gamer, me hizo volver a creer en los juegos más allá de ser solamente juegos. Historias y horas de diversión. Hablo y juego con gente de Mexico, Ecuador, Italia, Francia, Alemania… No soy al único a quién encanta esta saga. Bueno me voy que me espera una batalla on-line. Gears of War 3 por supuesto.

  9. ¿Por qué quedarme con un solo momento pudiendo quedarme con 2?
    El primero es en una partida multijugador en Gears of War 3 junto a mi mejor amigo. Lo que ocurrió fue que jugando al modo de juego Piloto en mi casa con pantalla dividida en una partida online justo al iniciar la ronda en el mapa Thrashball aparecimos en medio del campo (donde están las granadas) y salimos muy valientes como siempre, en este momento vemos otros dos equipos que se disponían a enfrentarse a nuestra izquierda, lanzamos un par de granadas de humo en el sitio en el cual se iban a cruzar y nos metimos en la pelea con todo lleno de humo completamente y sin verse ni distinguirse nada con la mala suerte de que el cuarto equipo venía por nuestra espalda dispuestos a meterse en la pelea también, y a fuerza de gnasher, dando vueltas en el humo, disparando a ciegas se disipa el humo y termina la partida con nosotros dos en pie y en la pantalla pone el marcador de los enemigos que han matado cada equipo y de una forma increíble ponía que conseguimos matar a los seis en menos de 30 segundos sin ni siquiera darnos cuenta haciendonos ganar la partida, en ese momento nos miramos mi amigo y yo y nos encogimos ambos de hombros con una sonrisa en la cara de incredulidad y sorpresa. Después de esto nos pusimos a reír e hicimos nuestro baile de la victoria como siempre que ganamos una partida (a un videojuego o un juego de mesa, etc)
    Mi segundo momento favorito (mis segundos en realidad porque son dos pero que son de igual fuerza) de la saga Gears of War es de su modo historia, son los momentos en los que acabas con RAAM en el final de GoW 1 y en el que acabas con La reina montada en su Tempest en GoW 3, ambos en la dificultad Locura. Y es que estos son mis favoritos por la satisfacción de conseguir un logro tan difícil y esperado ya que son unos enemigos tan duros que es muy complicado hacerlo de una sola vez e intentas hacerlo una y otra vez hasta conseguirlo y en el momento en el que salta la escena final te sientes un poquito realizado en la vida.

    Un enorme saludo. (Me ha encantado redactar esta carta y rememorar de estos momentos inolvidables de mi saga favorita, muchas gracias)

  10. Tengo que decir que uno de los primeros juegos que me metieron en este mundillo fué Gears of War.
    Recuerdo que tenia 16 años y un amigo me dijo que lo probara, total, que me arme de valor sin esperarme que toda esa horda de bichos deformes, chimpancés que explotan y demás me darían tanto miedo! Pero poquito a poco me iba soltando.
    – Los locust no tienes nada que hacer conmigo! – decía yo (¡y la historia estaba en dificultad informal!) incrédula de mi cuando me atreví con el modo locura.
    La verdad que este juego ya es parte de mi vida, no me he perdido ni uno solo de la saga, con sus ediciones coleccionistas y épicas.
    Mucho más que un juego, transmite muchísimo, sus protagonistas con historias tan duras.
    Han sido muchos los momentos divertidos y tristes que he vivido con GoW pero si tuviera que quedarme con uno, el más emotivo, es cuando Tom piensa que ha encontrado a María y la ve tan sana y viva cuando en realidad esta todo lo contrario… En fin, uf, se me pone la piel de gallina.
    Espero que la historia continúe mucho más y sigamos disfrutando con Gears of War. Muchas gracias por la oportunidad. Un saludo!

  11. No tengo que echar muy atras en el tiempo, ayer por la noche tuve ese momento gears:
    -(Escena idílica) reunes a los cinco componentes que van a formar tu escuadron, pones la dificultad locura en el modo horda, y ya esta todo listo para un momento épico, yo lider de mi escuadron formando y mandando a mis hermanos de la mejor forma que se, hacia lo que parecía una muerte segura, pero manteniendonos juntos se que somo infranqueables y practicamente imortales, las oleadas de locust van cayendo una a una bajo la lluvia de balas que ya se amontonan a nuestros pies. A pesar de que sabemos que cada oleada que pasa los enemigos se hacen mas fuertes,no nos importa, nosotros hemos nacido para esto, y da igual lo que la reina myrrah nos envie que terminara exterminado. Nos dan igual los innumerables problemas y fatigas, conseguimos matar a toda larva viviente que se nos pone en nuestro camino. desde la primera hasta la última, y cuando todo acaba miro a mi alrededor para comprobar que todos seguimos vivos, seco el sudor de mi frente al ver que hoy no ha muerto ningún hermano, y esta noche si podre dormir tranquilo.
    -(Escena real) Pongo el modo horda y formo party con mis colegas, pongo el modo locura y nos ponemos al lío ( las 00:00) Vamos matando todas las oleadas, maldiciendo el momento en que elegí el modo mas díficil para esta noche. Las oleadas pasan al igual que las horas. y cuando acabamos con las 50 llega ese momento, el momento de mirar el reloj, asomarte por la ventana y comprobar que ya es de dia, y lo peor de todo…. tengo que entrar a trabajar dentro de 30 minutos. Ahora si me seco los sudores frios de la frente, mis colegas se despiden entre risas y cuando ellos duermen yo llego al trabajo, y pienso entre bostezos que al final el no dormir esta noche ha merecido la pena.
    Muchas gracias Un saludo a todos

  12. Uno de mis mejores momentos, y creo que de los más épicos, fue jugando en dificultad Locura intentando matar al general Raam yo y mi hermano. Nos tiramos bastante tiempo, no sabría decir si decenas de minutos u horas, pero la satisfacción vino cuando conseguimos derrotarlo; creo que ese fue uno de los momentos más satisfactorios del primer Gears of War para mí.

    Otra vez fue jugando a la segunda entrega, cuando encontramos a la mujer de Dominic Santiago, ver lo que él se esperaba encontrar y lo que finalmente encontró debido a los daños producidos por los Locust, en ese momento casi solté una lagrima, para mí fue un momento muy emotivo e hizo, si se podía, que me gustase aún más la saga de Epic.

    Y en la tercera entrega no sé qué decir, fue épica en sí misma, la conclusión de uno de los mejores juegos de toda la generación y más innovador y aunque digan que hay muchos tiros y poca historia, para mí siempre será un juego con una gran historia.

    Se deduce de estas palabras que mis mejores momentos con Gears of War los he pasado tanto en compañía como en solitario, es un increible juego de ambas formas.

  13. Me resulta MUY difícil quedarme con sólo un momento de la saga, entre berserks obstinados, bestias de pantano y gusanos gigantes devoradores de ciudades. Sin embargo, si tengo que quedarme con algún momento, creo que me guardo el comienzo de Gears of War 2.

    El trailer ya me vendió bien el juego. El emotivo «How it Ends» de DeVotchKa era una bomba lacrimógena que choca frontalmente con la acción descerebrada del juego. Gears of War 2 empieza a lo grande: la humanidad se está reorganizando y ahora tiene las fuerzas necesarias para golpear el corazón de los locust. La marcha de las mastodónticas excavadoras es impresionante. Todo va bien hasta que empieza el bombardeo locust, los ravens caen a plomo y los centauros se despeñan por un precario desfiladero.

    Conforme los Gears se acercan al nido del enemigo, los locust empiezan a bullir como una colmena. Mientras nosotros acribillamos los agujeros de la emergencia como un niño extermina las hormigas con una lupa, otros locust asaltan las excavadoras con ganchos al más puro estilo pirata. Tras apoderarse de una de estas moles motorizadas, da comienzo una carrera trepidante para alcanzar un puente: al perdedor sólo le espera la muerte. Nuestra locomotora está siendo pilotada por un cowboy loco mientras que la suya la conduce un infeliz locust anónimo al cual tenemos que triturar a base de plomo de alto calibre.

    Cuando llegamos al punto de la inserción la cosa acaba de irse de madre: el líder de los sacerdotes locust, una especie de predator rastafari armado con una bastón bi-lancer, corta en dos pedazos un centauro blindado como si fuera mantequilla. La muerte de Dom y Marcus, «atrapados» en la cápsula que les va a enviar bajo tierra, parece inminente. Pero entonces irrumpe Tai y le detiene con su lancer cual guerrero maorí frenético.

    Tras esta primera escena ya podemos limpiarnos las salpicaduras de sangre y barro de la cara y prepararnos para seguir disfrutando de una montaña rusa de acción burra protagonizada por mastuerzos que mastican balas y escupen más de 100 palabrotas por minuto.

  14. No sé si aún se puede participar, pero igualmente ahí va la experiencia más graciosa que tuve con Gears of War.

    Estaba jugando online al GoW2 recien comprado. Estaba en la sala de búsqueda de adversarios y fui al baño a hacer tiempo. Cuando volví, me puse los cascos y todos estaban riéndose y llamándome moñigo… Yo les replicaba su falta de respeto pero todos seguían metiéndose conmigo. Finalmente terminé riéndome con ellos y me dijeron que mi hermano pequeño había cogido mis auriculares cuando yo estaba en el baño y les dijo a todos que yo «estaba haciendo moñigos en el vater y que tardaría un rato».

    La verdad es que me hice buen amigo de un par de users de aquella partida y que si no hubiera sido por mi hermano yo no hubiera entablado conversación con ellos

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