«Final Fantasy Type-0 HD» – Revival

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Final Fantasy Type-0 HD
Square Enix
2015
PS4, XONE

Final Fantasy Type-0 HD era una adaptación bastante esperada por los seguidores de la saga. El spin-off ofrece una mejora considerable del juego original, pero la auténtica novedad reside en que Square Enix haya traído el juego a Europa, que no había salido ni de la plataforma PSP ni de Japón.

Por muchos Final Fantasy que se hayan jugado, normalmente suelen empezar todos de la misma forma: no te enteras de nada. Mucha información, muchos nombres estrambóticos, mucho dato de golpe. Cada poco, en todos, vemos la acción interrumpida por cinemáticas que no siempre tienen por qué decir algo interesante. Menos mal que tampoco es obligatorio verlas para avanzar y más en una edición tan revival , que rescata la fórmula antigua de la saga, y con él mucho video gratuito. Con las primeras pantallas, no se nos va de la cabeza el próximo Final Fantasy XV, o pasadas aventuras como el Final Fantasy XIII ó XIII-II, porque los gráficos son un retrospécter (aunque en HD) que pasan por los de un título de PS2. El puro ansia de increíbles texturas, al que ya mucho nos hemos malacostumbrado en las últimas consolas, condiciona un poco a la hora de arrancar con éste. Siendo injusta, no me dejé llevar por el contenido del producto, pero más tarde me di cuenta de que el guión compensaba el empeño.

Final Fantasy siempre ha ido bien cargado de contenidos cursis y mucha floritura, es una marca, y la traducción deja mucho que desear en ocasiones, cuando te encuentras con cosas como «patético» mientras se escucha «this sucks». El jugador acostumbrado se centra directamente en a quién hay que matar y qué nivel se necesita para ello. Pero teniendo en cuenta que la saga acribilla a información, muchas veces no se le puede hacer vacío a la edulcorada historia para alcanzar el máximo disfrute. Aquí el modo de combate es como en el XII, o con aires del también portátil Crisis Core, sin necesidad de cargar constantemente una pantalla de batalla, y los ataques son amenos y dinámicos en una formación similar a la del XIII, de tres. Es bastante exagerado el movimiento de cámara, que a poco que muevas con el dedo el joystick, tienes en la pantalla un giro frenético y mareante. Los ajustes de control no permiten bajar la sensibilidad, así que al final no te queda más que acostumbrarte. Pero  este inconveniente es a la vez un punto a favor en las luchas, donde la rapidez y frenesí del combate le aportan un +1.

Final fantasy Type-0
En el fantasioso mundo de esta entrega estamos en medio de una guerra, que evidentemente debemos ayudar a ganar. Esta vez los personajes con los que jugaremos serán hasta CATORCE. Dentro de un campo de estudios, todos ellos forman parte de la Clase Cero: un aula donde asisten sólo unos pocos alumnos privilegiados, y se imparten clases y lecciones básicamente de magia. Es una especie de Hogwarts asiático, de estudiantes aventajados que podrán salvar el planeta en equipo. Podremos manejarlos a todos ellos, cada uno con un arma distinta al resto, con habilidades de ataque propios y únicos. Empezaremos con el personaje principal llamado Ace, un «tiranaipes» que ataca con cartas a sus enemigos. Él tiene adjudicada el arma más original de toda la pandilla, desde luego, pero siempre tienes ocasión de poder cambiar al protagonista que quieras manejar. Respecto a eso, tanto cambio de personaje llega a ser un follón cuando tienes que subir de nivel a cada uno, ya que hay que dedicar bastante tiempo sólo a poner tus personajes a punto.

Esta modalidad de equipo con tantos guerreros condiciona las horas del juego, que son de entrada más de cuarenta o cincuenta. No creo que lo mejor sea aumentar de esa forma el número de protagonistas para hacer original la entrega, en ocasiones atrasa el avance y no es que haya pocas cosas por hacer. Como siempre, encontramos la columna vertebral de la misión principal, las secundarias que vamos aceptando en este campus académico, y encargos más pequeños de parte de los ciudadanos. También hay chocobos, que son un cable para movernos por los terrenos, y podremos criar huevos de estos grandes pollos emparejando los adultos que tengamos. Entonces bien, con tanto que hacer, ¿es lo mejor tener que estar pendiente de catorce jugadores, y de que suban de experiencia paralelamente? Tiene su gracia si estás bien dispuesto a que sea tu juego de cabecera, eso sí. Desde luego, no te vas a aburrir.

Hay un modo de juego novedoso en estrategia aparte del JRPG habitual que define a los Final Fantasy, y es que también podremos conquistar ciudades y fortalecerlas. Podremos movernos por el mapa de campos y ciudades en dos tipos de vista diferentes: general o aérea, que ayuda bastante para ubicarse por los amplios campos. A medida que vayamos avanzando por esos terrenos y descubriendo ciudades, iremos obteniendo más vías de misiones secundarias. Como la historia principal avanza marcada por los días del universo del juego, muchas veces tendremos que hacer tiempo completando misiones o yendo a clase a aprender brujerías, y tener territorio descubierto puede ser una ventaja.

La historia de este esperado Type-0 explica condiciones de las últimas entregas que sí pudimos jugar en Europa, y que pueden cambiar la idea de los más fieles seguidores de la aventura. En general han hecho una estupenda remasterización del título, con novedades que hasta ahora no habíamos visto, y demostrando que se puede prescindir del peso de los gráficos y reemplazarlos por una historia bien montada y atractiva. Es ambicioso comercializar un título de consola portátil en otro continente después de casi cuatro años, y directamente a las consolas de última generación, porque incluso el aire de la interfaz y la forma de navegar por el menú e inventario ya se han quedado atrás, y nos encontramos en un punto que queremos sentir evolución incluso en la forma de saltar entre paneles. Pero el juego en sí mismo funciona y es endiabladamente satisfactorio incluso para los que nos estamos frotando las manos sólo por el XV. Ya podéis golpear y airear bien los cojines del sofá antes de empezar, porque esto de lo que va es de horas y horas.