«The Talos Principle» – Tetris de fe

The Talos Principle
2014
PS4, Android, PC (versión comentada)
Croteam

Un superhombre croata aparece dando tiros alrededor de las ruinas de diferentes civilizaciones de la historia. Lo hace porque le persiguen monstruosos alienígenas con quienes deberá estar siempre guardando unas distancias de seguridad, manteniéndose en perpetuo movimiento al más puro estilo del refrán «adaptarse o morir». Ahora, como si por fin aquel agonizante mundo hubiese terminado de extinguirse del todo, en The Talos Principle apareces como muerto y soñando tu valhala particular en ese mismo escenario, pero en vez de siendo humano ahora reencarnado en un droide que sustenta tu conciencia, tu universo mental generado por tus propios recuerdos, y el conflicto hoy no consiste en la furiosa aniquilación de inmensas hordas de enemigos, sino en resolver puzles de alto voltaje en lo tocante a la inteligencia espacial mientras algunos glitches intencionados te recuerdan que el mundo es sólo un escenario por el que pasar antes de alcanzar La Verdad. Del á la Doom al sudoku con halo. Del juego para mayores de 16 al juego para mayores de 40. ¿Te parece que la segunda premisa es una evolución madura de la primera? Mira otra vez, pues en realidad es sólo su hijo bastardo.

The Talos Principle nace auxiliarmente del desarrollo de los chicos de Croteam de su Serious Sam 4, donde habían ideado unos complicados rompecabezas que, pensaron, funcionarían mejor de forma autónoma en otro juego sin tanta lujuria asesina como la de su afamada saga. Acierto número uno. Como a todos los puzles en primera persona venideros, se le ha descrito como un Portal, aunque en este caso sin rastro de humor. Esto es en parte cierto (sobre todo lo de la falta de humor), pero no hay nada de lo que avergonzarse. El juego maneja bien la interacción con las mecánicas que van surgiendo, añadiéndole complejidad a los niveles, ofreciendo un riquísimo diagrama con forma de árbol de 140 acertijos y perfeccionando su curva de aprendizaje, estimulando la creatividad del jugador a lo largo de sus no menos de 14 horas. Acierto número dos. Pero sobre todo, lo hace bajo una estética tan apacible como inquietante, logrando la sensación de frío contenedor al reciclar texturas de sus anteriores juegos y con ello conferiéndole ese brillo poshumano fuera del tiempo que tan bien le sienta a su historia. Y así van tres.

Pero lo de la historia ya es otro cantar. El guión, escrito por Tom Jubert (The Swapper, FTL: Faster Than Light), se convierte en un hándicap cuando sus creadores describen el juego como un «puzle metafísico» (Elohim, Milton, Samsara, otras tracas), y siendo esto tan aleatorio e innecesario como lo fue el multiculturalismo pagano en The Matrix aunque en realidad se sienta más como un cruce de guiones entre un Nolan borracho y un Malick en horas bajas. Pero si eres de los que creen que aún puede encontrarle satisfacciones al transhumanismo de corte clásico (Ghost in the Shell tiene ya 20 años, y Serial Experiments Lain 17) desde luego su filosofía no te defraudará. Tal vez no tanto en sus muros de texto a través de las CPUs que pueblan sus mundos-hangares de corte romano, egipcio y medieval, como en las grabaciones de voz de una científica sobreanalítica. Tal vez no mientras busques el reflejo de los ojos de Asimov como cuando te aparezcan los pequeños guiños autorreferenciales del equipo con robots antropomórficos que gritan y corren hacia ti. No cuando busques esa reinterpretación miltoniana que disculpe el minimalismo (por no llamarlo pereza) de esos menús que son el Extrarradio del Señor, sino en lo de llevarle la contraria a Dios. Y no creo tque tenga que explicar por qué discutir con Dios es uno de los objetivos vitales de cualquier persona de bien.

¿Entonces es cierto que The Talos Principle es esa gema oculta del pasado 2014? ¿Esa que se ha colado en un buen puñado de listas de lo mejor del año que han esperado a publicarla más allá de la segunda quincena de diciembre? Gema igual es pasarse un poco, pero está claro que para el set de retos secuenciados los de Croteam han puesto toda la carne en el asador, y hay flow a la hora de colocar esas piezas y hay danza de la pérdida de consciencia de toda experiencia satisfactoriamente inmersiva. Y esta es la única misa, en el sentido auténtico del término, a la que algunos estamos dispuestos a anexionarnos.