Mondo Píxel PG – «Más amor y menos píxeles»

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La nueva generación de consolas ya es la misma generación de consolas de siempre: una en la que una parte de sus jugadores se dedica a ciscarse en lo más alto por el número de píxeles. No subestimen al jugador gritón: gamergates aparte

(sí, la cosa sigue: ahora con un tanto por ciento más de amenazas de muerte a mujeres -a Brianna Wu, desarrolladora indi. Y a Anita Sarkeesian, que ha tenido que cancelar una conferencia por amenazas de pistolero loco-, aunque el tiro les ha salido por la culata porque por fin ha saltado a las webs generalistas yanquis. Y, evidentemente, no se han puesto del lado de la gentuza),

el jugador gritón sigue teniendo el extraño poder de que salga gente de la industria a contestarles y a hacer control de daños. El último caso lo tenemos con Assassin’s Creed: Unity, la primera entrega exclusiva de la saga de Ubisoft para las nuevas consolas. Vincent Pontbriand, uno de los productores del juego, contaba hace unos días que Unity saldrá a una resolución inferior al máximo esperable tanto en Xbox One como en PS4 -900p frente a 1080p- y con una tasa de animación de 30 cuadros por segundo (la mitad de lo que los jugadores esperan). ¿Suena técnico? ¿Suena a algo que en teoría no les importa a los millones de jugadores -12,5 millones en, por ejemplo, el caso de Assassin’s Creed III– que cada año se embarcan religiosamente en la saga de ninjas occidentales? Por supuesto.

Sin embargo, el follón que ha levantado Pontbriand ha obligado a la compañía a clarificar su postura: no, Ubisoft no está limitando conscientemente el potencial de sus juegos para favorecer a una plataforma (la teóricamente inferior Xbox One frente a PS4). No, el problema de base no es el poder de las consolas, sino la falta del mismo (algo de lo que muchos desarrolladores y parte del público también se quejan: esperaban una revolución, no un paso adelante con más ideas de mercado que liderazgo tecnológico). No, Assassin’s Creed: Unity es un juego que intenta cambiar lo que no funciona ya en la saga -que esto nos lo creeremos cuando lo juguemos- y os estáis quejando de un puñado de píxeles.

En defensa del jugador gritón, hay una causa histórica para este jari: Black Flag, la entrega anterior, salió con las mismas limitaciones en las dos consolas nuevas, pero un parche posterior hizo que la versión de PS4 alcanzase el Grial de los 1080p, que provocó portentos y milagros y sanó enfermedades a su paso. No, espera: no hizo nada de eso: se veía un poco mejor. Ya. Pero el mecanismo neuronal de la guerra de consolas sigue ahí: la envidia y la arrogancia. Un puñado de millones de jugadores no puede admitir que su consola sea peor en algo a la del vecino -a mí casi me expulsan en los noventa de la Hermandad de Nintendo local cuando admití que mi Super Nintendo era más lenta que nuestra archinémesis, la Mega Drive-, y otro puñado no puede resistir la tentación de rebozárselo al contrario.

Pero, ¿sería Assassin’s Creed un juego distinto si corriese a más resolución y cuadros por segundo y cosis técnicas de fliparlo en una consola que en otra (y miren, esto sí pasaba mucho en los noventa: se hacían juegos diferentes para cada consola. También eran más baratos de producir)? Otra vez la respuesta es no. Salvo casos muy extremos -cuando el juego funciona mal en una de las dos consolas, o sus carencias gráficas -tirones, rasgados, etcétera- la leve superioridad entre plataformas no importa. Los jugadores de PC, donde cada máquina es un mundo, toqueteamos cientos de opciones gráficas hasta encontrar la fluidez, sacrificando a lo mejor el número de briznas de hierba, los reflejos chulos del agua y otras capas de maquillaje estético para lo que importa: jugar bien. También nos comemos unos ports horrendos de consola, pero ese es otro tema.

Al seguir poniendo el foco de atención en un puñado de píxeles, el jugador gritón está perpetuando una serie de estereotipos -cosa que meh, allá ellos- pero también de carencias: si Ubisoft se tiene que partir el culo (para conseguir ese combo 1080p/60 caudros/seg QUE NO LE IMPORTA A LA MAYORÍA DE SUS CLIENTES) renunciando a mejoras en los sistemas, la inmersión y el diseño de juego -sí, es Ubisoft y son los Assassin’s, pero imaginemos que esta vez lo dicen en serio. Con los barcos en Black Flag cumplieron muy bien-, sufre el juego. Sufren todos los juegos con él. Un estándar gráfico, uno que 9 de cada 10 jugadores no podría explicar por qué es tan superior a la alternativa, no significa nada. No aumenta la diversión, no mejora la interactividad o el control. Y se come unos recursos -técnicos y peseteros- que estarían mejor aprovechados en otra parte.

Pedir una resolución de pantalla porque mola en sí nos ha llevado a que estudios cojonudos estén perdiendo el tiempo en hacer remakes para la next-gen (y si los hacen es porque alguien los compra: al contrario que parte de su público, en las productoras no son del todo imbéciles) como el de Sleeping Dogs, el de Tomb Raider, o el inminente de GTA V. Hemos llegado a un extremo de estupidez tal, de autodevorarse y regurgitar ideas, que se están vendiendo remasterizaciones de juegos que no llegan a los dos años. Y, cuando sale un título nuevo -todo lo nuevo que puede ser un capítulo de una franquicia anual- los masillas del pad se arrojan sobre un puñado de píxeles como si fuesen los lingotes de oro de un spaghetti western.

5 opiniones en “Mondo Píxel PG – «Más amor y menos píxeles»”

  1. Sí, y no. Sí es una gilipollez lo de la resolución y comparaciones, pero, también es cierto que hacer el Tomb Raider para la nueva generación habrá sido infinitamente más barato que hacer uno nuevo. Por lo que será rentable, ahora que hay pocos juegos.
    Lo mismo con el GTA V.
    Lo suyo es ignorarlas (o aprovechar para jugarlas, como haré con el GTA V, que a un mes de la Xbox One ya pasé de comprar en la anterior)

  2. Pero no se engañe todos llevamos dentro un jugador gritón, algunos lo sacamos a pasear más veces y otros algunas menos. Ahora mismo no son los pocos que ven como única opción para jugar al morrocotudo Alien Isolation el PC y más allá de «pixeles» mejores, la jugabilidad, mecánica y demás son las mismas en las distintas versiones las cuales merecen todo el amor del mundo. También creo que nuestro jugador gritón a veces si tiene algo de razón. No fueron pocos los que acusaban de inferior la versión de PS3 de Bayonetta y aunque siempre se acabó desvariando hacia el ver quién la tiene más gorda es cierto que dicha versión no estaba tan pulida como su homóloga de Xbox360. Ahora la mayoría de jugadores gritones están/ estamos ladrando mucho y muy fuerte sobre The Evil Witihn y el tema es que esto al igual que en otras ocasiones se olvidara y nadie se acordará. Porque los jugadores esta visto que tenemos memoria pez la gran mayoría de las veces.

  3. Te estás quejando de que el jugador pida fluidez de imagen (60 fps) y sin embargo afirmas que tú configuras los juegos de PC para conseguirlo. A mí la resolución y tal me la pela bastante, pero debes reconocer que nadie soporta la brusquedad en las imagenes del producto que consume, sea un videojuego, una película, etc.

  4. La guerra de los jueguicos donde siempre se intenta justificar la compra de turno, como bien dice si no afecta a la jugabilidad poco o nada importa , carnaza para el fan-boy gamer medio.

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