«Conan» – El señor del acero

Conanbox

Conan
THQ
PS3 (versión comentada), XBox 360
2007

– ¡Herasmus! ¿Qué es lo mejor de la vida?

– La literatura sin complejos, los monstruos descomunales, las historias de gente mala haciéndose putadas, la paella de mi mujer, este gif.

Al menos tres de estas cosas se pueden encontrar en los relatos de Robert E. Howard, historias violentas y escandalosas que fueron recibidas en su momento con condescendencia y que hoy se veneran con un fervor algo sacado de quicio (pero más merecido que la alternativa). Lo que es más importante, ese amor a la aventura, esos escenarios sembrados de piratas, razas exóticas y dioses venidos a menos, se reflejan maravillosamente en este Conan de THQ. No por ser fiel a la letra de los textos originales: a lo largo del juego nuestro bárbaro aprende y se sirve de la magia, que en la caracterización del personaje es el equivalente a montar un Belén viviente con desnudos frontales, y a menudo muestra una personalidad mastuerza más parecida a la imagen que se suele tener por las películas que a la que desarrolla en el canon original. Donde sigue siendo también una mala bestia, pero de otra manera.

Digo que Conan refleja el espíritu de aquellas aventuras pulp, y lo hace porque, ya que no a su protagonista, sabe capturar la atmósfera. No es mérito de un solo apartado especialmente logrado, nada en Conan destaca por sí mismo, sino más bien de la combinación de intuiciones y aciertos en el sonido y la dirección artística sumados a unas ganas nada disimuladas de hacer de sus limitaciones méritos. Las virtudes del juego, como las de la obra de Howard, son difíciles de verbalizar porque no apelan a la razón ni a ninguna de las herramientas que desarrollamos para la vida civilizada, sino a la parte reptiliana de nuestro cerebro, que será todo lo prehistórica que tú digas, pero sabe perfectamente lo que quiere. Y lo que quiere es que cuando acuchilles a una lombriz gigante sientas el peso de su cuerpo y este haga swiiish…plooch al desplomarse. En este juego a lo mejor no hay otra cosa, pero cuando destripas a los bichos hacen unos ruidos estupendos. Fluch, squaat, ffftp y de vez en cuando sahsk, siempre combinados con gritos de poder, juramentos aquilonios y malas palabras con peores intenciones.

Jugar a Conan no te hace sentir inteligente o hábil, pero puede que no haya un piropo mayor que echarle a un juego sobre mostrencos con espadas gigantes. Jugar a Conan te da ganas de acuchillar más cosas en el siguiente nivel, cosas que hagan plosh y sangren sobre ti una especie de babas verdes que tienen pinta de estar tibias y oler fatal. Un juego que te hace preguntarte qué viene después del fluch, squaat, ffftp apela a áreas muy oscuras de la persona, pero que no se engañe nadie: esta no es más que otra forma de ser sutil por un camino inesperado. El resultado es un pulp jugable, logrado, divertidísimo y muy completo. Elegante no, eso es verdad. Pero porque es pulp.

El pulp no es un soneto

https://www.youtube.com/watch?v=CE6s08kKgSU

2 opiniones en “«Conan» – El señor del acero”

  1. Muy de acuerdo con el texto pero… si no recuerdo mal en el juego se puede recurrir a la magia! Y Conan odia la magia! 🙁

  2. Pues eso es lo que digo en el texto, que recoge muy bien el ambiente pero no al personaje! (y oye, que yo lo doy por bueno)

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