«Pokémon Trading Card Game» – El juego basado en el juego del juego

Pokémon_Trading_Card_Game

 

Pokémon Trading Card Game
Nintendo
Game Boy Color, Nintendo 3DS (e-shop. Versión comentada)
1998

Cuando eres un título superventas capaz de levantar por ti mismo una consola, reconocible para todos los segmentos de edad y con prestigio ganado entre los jugadores curtidos, puede que tu única oportunidad real de evolucionar sea creciendo hacia los lados. Esa misma gente que exige secuelas-que-no-sean-un-más-de-lo-mismo será la primera que ponga el grito en el cielo si se pega un volantazo en la serie madre, pero abrir nuevos frentes donde explorar los mimbres originales puede ser la manera de tener a todos contentos y la franquicia en evolución. Le sale muy bien a Mario, que se ha diversificado en tantas series distintas que hasta tiene un tentáculo diseñado específicamente para sus fans más inmovilistas (la serie New), pero quien más quien menos, lo han intentado todas las series de raigambre.

Y a menudo sale mal.

He visto Sonics-hombres-lobo que no creeríais.

Pokémon Trading Card Game es la traducción de una traducción: la versión videojueguil de un juego de cartas que pretendía adaptar las mecánicas del bombazo de Game Boy. A diferencia de otros productos derivados posteriores (siempre cuidados pero en general flojos) es un título arisco y exigente que no ha venido a hacer amigos pero que recompensa bien el tiempo invertido. Quien sea capaz de superar los larguísimos tutoriales se va a encontrar una experiencia bastante similar al juego de partida, pero planteada desde una perspectiva inesperada que hace parecer nuevo lo muchas veces experimentado. De hecho, para jugar en condiciones es importante haber jugado mucho, porque Trading Card Game pretende ser un complemento, un giro cómplice y respetuoso para agradar al que viene ya convencido de casa, nunca una puerta de entrada para novatos y despistados.

Trading Card Game, tanto el juego de cartas como el digital, es un producto desconcertante por su fe inquebrantable tanto en la mecánica que adapta como en la capacidad del jugador para reconocerla, valorar los cambios e involucrarse en ellos. Entiende bien lo que el fan busca en un producto derivado, que, ya sea una figurita, un tebeo o una película, no es tanto reformular lo de siempre como pergreñar un nuevo enfoque, un ángulo inesperado, que haga que al reencontrar lo que antes te gustaba ahora te guste aún más.