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Stick It to The Man
2013
Zoink
PS3, PS4, Vita, PC, Mac, WiiU (versión comentada)
Nos hemos puesto de acuerdo al fin en que GTA IV era un rollo insufrible, lo es ahora y también cuando se cantaban sus alabanzas por las cuatro esquinas de Internet. Pero entre tanta conducción impracticable y tanto lloriqueo sobre la letra pequeña del sueño americano, sí era divertido recorrer la ciudad por si de casualidad se daba con alguno de esos fulanos desperdigados al azar que, fuera del corsé argumental, te pedían ayuda para enderezar sus vidas al estilo Rockstar. Salvar matrimonios en balaseras épicas. Pregonar la importancia de conseguir una educación superior mientras tiñes las paredes con la sangre de tus enemigos. Eso sí que estaba bien. El juego tenía que haber ido de eso.
Algo parecido sucede en Epic Mickey 2, un juego bastante inferior al original por esa fea manía de saturar con opciones morales y coleccionables de chichinabo un entorno donde lo mismo te encontrabas un Goofy biónico que un Pete Patapalo vestido de folklórica holandesa. Es que con eso ya hubiera bastado, Warren. Es que quizás el juego no hubiera naufragado si en vez de a Oswald y a Mickey dando una mano de pintura al reino de Fantasía se hubiera controlado a Pete Travestido y sus Comandos-Cíborg Aulladores. O quizás sí, pero ese juego me lo debes de todos modos, Disney. Me lo debes.
Stick It to The Man se sostiene en solo un par de mecánicas muy de sota, caballo y rey, pero consigue sacarles partido lo suficiente como para que lo acabes con la sensación de que has invertido bien tiempo y dinero. No por revolucionario: roba cuanto puede de las aventuras gráficas de los buenos tiempos de LucasArts. Tampoco por pulido: cuando quiere salirse del viejo guión de Schaffer obliga a recorrer una red de plataformas bastante insípida. Pero se avanza hasta cierto punto a gusto, porque al otro extremo del nivel nos esperan luchadores mexicanos con tres cabezas y dificultades para escoger su vocación, reformulaciones siniestrísimas de Alicia en el país de las maravillas e inventarios locos que, de una forma desquiciada pero a su manera coherente, encajan en el escenario para desbloquear la próxima ración de locura. Stick It to The Man juega la baza del humor grotesco ya que no quiere (o no sabe) jugar ninguna otra. El humor y los contrastes, la deformidad y la risa histérica, son el motivo para seguir pegado a la pantalla un nivel más. Su razón de ser y no un aliño entre muchos.
En esta casa somos muy de poner lo jugable sobre la historia, pero también de valorar apuestas marcianas con ganas de echarse al monte. Stick It to The Man es suficientemente valiente como para lucir su extravagancia como única bandera, y sale airoso del empeño a la búsqueda de un público que pueda conectar con su fondo antes que con su forma. No va a ser fácil, el juego está pensado para polarizar opiniones y que sea imposible encajarlo en una tabla de numeritos. Pero parece tenerlo muy claro, y esa es otra cosa que habrá que alabar. Mano-locas rosas que brotan del cerebro de la gente, mafiosos discotequeros, una rata muerta en el inventario que algo abrirá en algún sitio. Hay que traerse algo muy especial entre manos para salir al mercado con una seguridad semejante.