![]()
Splatterhouse
2010
PlayStation 3, Xbox 360
Namco
(Artículo publicado anteriormente el 17 de marzo de 2011 en el blog de Mondo Píxel.)
Poco hay que añadir a la estupenda y muy justa crítica de Splatterhouse que Noel Ceballos se marcó hace unos meses en esta misma y santa casa. Servidor, posiblemente mucho más fan fatal de la saga original de lo que es Noel, reconoce que una mecánica repetitiva y con una profundidad muy justita no hace mella en el magnetismo de este festival para los amantes de las escabechinas interactivas. Los guiños a la serie original son sencillamente fenomenales, los regalos en forma de emulación de los juegos primitivos son muy agradecidos y el guión tiene, entre homenajes a la cochambre de la horror culture y abundantes líneas de diálogo de la máscara completamente memorables, cierta sutilidad muy inesperada.
Pero me gustaría hacer hincapié en un aspecto por el que Noel pasó de puntillas y que se me antoja vital para comprender el atractivo que Splatterhouse puede tener para los gorehounds más encallecidos. En la cultura del género, la intensidad de la violencia explícita se modula en torno a códigos traídos de otros géneros. Por ejemplo, Viernes 13 es 10 Negritos de Agatha Christie, pero con asesinatos más grotescos. Re-Animator es una comedia de muertos vivientes en la que el exceso se ha apoderado de los giros de guión. Pero en Splatterhouse, el videojuego, la sangre se convierte en la piedra Rosetta sobre la que oscilan todas las variables de la mecánica (sobre ella se fundamentan tópicos como la barra de energía y las magias), y muy inteligentemente, se le adjudica un componente físico que se refleja en la estética. Dicho de otro modo: la sangre tiene una física y una estética peculiar que se ha cuidado desde las mismas pantallas de menú (con chorreones de sangre atravesando la pantalla a cámara lenta, en caprichosas formas de considerable belleza y abstracción) y que cala en el desarrollo de la acción, donde la sangre empapa y permea a decorados y personajes en tiempo real. La sangre de Splatterhouse es densa, es casi pintura plástica, gelatina biliosa, y así es como hay que entenderlo: Splatterhouse es un juego de acción, pero también un taller de Óleo Sanguinolento 101.
http://www.youtube.com/watch?v=2aGtb_3DhAA