«Jazzpunk»: Bitches Brew

jazzpunk

Jazzpunk
Necrophone Games
PC
2014

Estos días he estado jugando a Jazzpunk, y viendo las reacciones que el juego está provocando en Twitter. A mucha gente le encanta y le hace mucha gracia; eso está bien, porque es una pequeña maravilla y, además, es muy gracioso. Puede que esto sea todo lo que uno necesita saber sobre Jazzpunk, en el fondo: es una comedia en primera persona, una aventura de espías que sabe a tercer cuarto del siglo XX y a obsesión por los ordenadores, como una especie de Archer si Archer la hubiera creado un Apple II con vida propia y amante del James Bond de Roger Moore. Hay robogeishas, hay cowboys, hay islas exóticas, hay orientalismo, hay amenaza soviética; hay un poco todo lo que se puede esperar, todo pasado por un filtro de tecnología antigua, de distopía cyberpunk: el mismo título del juego podría ser el nombre de un nuevo género, a medio camino entre tecnocentrismo y coolness, en el sentido más jazzístico. Esa parte nos la podemos quitar de en medio ya. Lo que hace que Jazzpunk destaque, en realidad, es cómo hace del humor su combustible no ya principal, sino único: el humor es el fin y el medio, la mecánica principal, el reto y la recompensa.

Cuando empezamos a jugar a Jazzpunk, nuestro jefe nos encarga una misión: recuperar unos datos guardados en un ordenador del consulado ruso. El consulado está justo frente a nosotros, y para llevar a cabo la misión no necesitamos más de cinco minutos; el que quiera, puede dedicarle al resto del escenario todo el tiempo que quiera, y es ahí donde Necrophone ha guardado toda la artillería, donde el juego se demuestra genial y sorprendentemente avanzado al resto en su uso del humor. Podemos ayudar a una rana a robar wifi de Starbucks; podemos conseguir entrar en una sala de cine y molestar al resto de espectadores fumándoles en la cara; podemos acosar a una máquina expendedora de periódicos; podemos dejar KO a palomas para ayudar a otro agente, un tipo con gabardina que nos espera en un callejón, a preparar un pastel, y luego tirárselo a la cara. Hay un buen montón de cosas que hacer ya en este primer escenario: estas son sólo unas pocas, pero hay muchos más chistes, juegos de palabras, referencias y escenas que esperan al que quiera prestar atención. De algunas de las formas en que podemos explotar los escenarios nos dan pistas los logros, por ejemplo; para descubrir otras tenemos que poner más de nuestra parte.

Si tuviéramos que emparentarlo con un género sería con la aventura gráfica, sin duda. No es exactamente una, pero muchas de las cosas que hace las saca de ahí: la exploración de los escenarios, el uso y combinación de objetos o el papel de los diálogos son más familia de la aventura gráfica más tradicional que de otro tipo de juego en primera persona, aunque ni su intención es crear puzzles especialmente complicados (hay algunos muy inteligentes, sin duda) ni tiene reparos en meter todo tipo de secciones que se apartan de su camino principal.

Lo importante es cómo mantiene el humor como hilo conductor absoluto. No es un juego con momentos cómicos aquí y allá: es una comedia de cabo a rabo, sin concesiones y sin miramientos. No sabe dejar de ser gracioso. Aquí es donde se suele decir que el humor puede no ser del gusto de todos, que esas cosas son muy subjetivas, que no es lo mismo vivirlo que contarlo; esto es muy de gente sin sentido del humor, si me preguntáis a mí, ese tipo de gente que no puede evitar explicar los chistes segundos antes de contarlos. (También es el tipo de gente que cree que llevamos años sin que ningún juego haga gracia; suelen ser jugadores de aventura gráfica, padres de familia, gente con perilla.) Jazzpunk no necesita ese trato torpe. Es una comedia fantástica que, además, sabe utilizar los mecanismos del humor para mover los engranajes del juego: toda esta bufanda de coñas que ha tejido Necrophone Games funciona como un chiste, con una soltura y una gracia digna del mejor humorista. Es una enciclopedia cómica, desde el pun hasta el slapstick, desde el gag hasta la sitcom; hay sitio para todo. Si lo de que reír alarga la vida es cierto, con Jazzpunk un par de años ganaremos, por lo menos.

http://www.youtube.com/watch?v=_T0UOy03_IE