Castlevania Lords of Shadows: Mirror of fate – Crítica

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Castlevania Lords of Shadows: Mirror of fate.
Mercury Steam
Nintendo 3DS
2013

A diferencia de otras series de raigambre que arrancaran ya desde la primera entrega con las ideas clarísimas, Castlevania no nació siendo Castlevania. La ensalada de monstruos, el látigo y el tema pegadizo estaban ahí desde el principio, vale, pero todo lo demás (el linaje de cazadores, las mecánicas roleras, la exploración, el castillo parriba y pabajo) lo ha tenido que aprender a fuerza de prueba y error, entrega tras entrega y con el paso de los años.

Y a diferencia también de otras series de largo recorrido, ese aprendizaje no ha venido precisamente del destilado minucioso de la modelo original, sino del pillaje de todo recurso ajeno que Konami creyese que pudiera encajar en la fórmula. A veces con más suerte y otras con menos, a Castlevania no le han dolido prendas a la hora de mirar a los lados para ver qué se cuece a su alrededor e incorporarlo cuando ha hecho falta, pero ojo, que haber robado sin empacho ni disimulo durante casi treinta años no hace de ella  una serie sin personalidad, todo lo contrario. Es aupándose en los logros de otros (integrándolos, personalizándolos, muy a menudo mejorándolos) como ha conseguido definir su carácter. Es mirando más allá de sí misma, de la rigidez de sus raíces, como ha conseguido evolucionar todo este tiempo.

Con Lords of shadows, Mercury Steam consiguió algo que muchos dábamos ya por imposible: un Castlevania tridimensional que no nos arrancase lágrimas de adulto. Bueno, es algo meritorio, no cabe duda, pero el listón estaba a un nivel tan subterráneo que tarde o temprano alguien tenía que superarlo. Pero el verdadero reto ha estado siempre en producir una nueva aventura en 2D, medirse definitivamente con los clásicos de la serie sin salir escaldado y ya por pedir, dejando una huella reconocible para el que venga después. Y en eso consiste Mirror of fate, en una revisión de los logros de la serie que no se conforma con sacar a pasear a alguno de los personajes más memorables de la serie, sino que ya que se pone incorpora a todos los que buenamente pueden caber en ocho horas largas de juego. Que desempolva mecánicas seminales de la saga dotándolas de nuevo sentido. Que siente un cariño tan hondo por su bestiario de bichos estrafalarios que se las ingenia para hacerles hueco cuando ya no pueden encajar bien con la trama o las nuevas mecánicas de combate  (hola de nuevo, vieja conocida escondida en el tiovivo del Juguetero. Qué te cuentas, Muerte disfrazada de vaya-usted-a-saber-qué)

En esa huella para el que venga detrás está la otra pata del banco, una que a lo mejor sorprende menos porque deriva de Lords of shadows, pero que por ser marca de la casa tampoco podía faltar. Me refiero principalmente al argumento sombrío, con esa hubris que empuja a los personajes a tomar siempre la peor decisión posible en el momento más inoportuno, y, sobre todo, al sistema de combate. Exigente, no excesivamente variado pero vistoso y razonablemente complejo, mucho más sangriento y contundente de lo habitual en la serie, es la gran aportación de Mercury Steam y la razón por la que el juego vive o muere. Hay que tener las cosas muy claras para podar ramas tan señaladas como la exploración (reducida no al mínimo, pero relativamente poco importante) o los puzzles (los hay, y buenos, pero aparecen casi para saludar) y  cargar así todo el peso del juego en un sistema de combos más físico y elaborado. Pero, como dice el compañero Sánchez,  funciona. Chocar contra ciertos enemigos nunca aburre, da igual el nivel en el que estés, porque cualquiera de ellos puede amargarte el combate aprovechando el menor despiste. Como funcionan los destellos plataformeros, especialmente el del campanario casi al final del tercer acto. Como funciona esa extraña distribución argumental, aunque tampoco aporte gran cosa. Las piezas de Mirror of fate encajan unas con otras de manera natural, y se juega de principio a fin disfrutándose a cada momento.

http://www.youtube.com/watch?v=GyJYI060QBE

Esto tampoco quita para que el juego tenga sus carencias, las más importantes la poca variedad de escenarios y, sobre todo, la falta de recompensas suficientes para rastrear el castillo en busca de quincalla y pergaminos. Pero la mayoría de las críticas entienden como errores de ejecución lo que claramente es una apuesta por un nuevo modelo de Castlevania, una propuesta que abraza unas mecánicas a la vez que aparca otras de manera consciente. Y sale airosa del reto. Reconozco que Mirror of fate no es lo que yo tenía en mente la primera vez que creí que la serie había alcanzado su techo, cuando vi el castillo girar sobre sí mismo en lo que solo parecía el final de Simphony of the night, cuando trataba de imaginar por dónde intentaría reinventarse la serie para poder seguir creciendo después de eso. O la siguiente vez que creí que había agotado sus posibilidades, al comprender el potencial infinito de la mecánica de las magias robadas en Dawn of sorrow. Quiero creer que desde los puzzles y la exploración se pueden seguir construyendo Castlevanias modernos y relevantes, confío en que esa fórmula aún puede ser eficaz. Pero he disfrutado enormemente de esta nueva encarnación de la serie, y tampoco me importaría si se prolongase en el tiempo con unas cuantas entregas más. Entre otras cosas porque sé que lo que aún no tiene lo aprenderá. O lo robará con gracia.

Para eso es un Castlevania.

2 opiniones en “Castlevania Lords of Shadows: Mirror of fate – Crítica”

  1. Al fin un texto que me deja claro que puedo esperarme de este título. Y mira que había leído otras crtíticas, pero como eran de todos los colores (del verde esperanza pasando por el gris del meh hasta llegar al marrón oscuro del mojón) no me había hecho a la idea de qué me iba a encontrar. Gracias por un artículo tan transparente

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