Ha sido complicado, queridos amigos. Os pedimos anécdotas de vuestra experiencia con la franquicia Gears of War, y nos habéis arrollado con una serie de sentimientos y subjetivismos que se nos han antojado un espléndido catálogo de por qué nos gustan los videojuegos: porque nos proporcionan una buena cantidad de historias que contar.
De tal modo que hemos decidido que (con la increíble excepción de jhon jairo y su ojala gers jument sea como la tres o q sea un poco mejor, al que nos habría encantado premiar por KO técnico, pero no nos ha contado una anécdota, sino una FILOSOFÍA DE VIDA) lo justo sería sortear la copia. El ganador o ganadora ha sido Eidan, que nos contó lo siguiente:
Me resulta MUY difícil quedarme con sólo un momento de la saga, entre berserks obstinados, bestias de pantano y gusanos gigantes devoradores de ciudades. Sin embargo, si tengo que quedarme con algún momento, creo que me guardo el comienzo de Gears of War 2.
El trailer ya me vendió bien el juego. El emotivo “How it Ends” de DeVotchKa era una bomba lacrimógena que choca frontalmente con la acción descerebrada del juego. Gears of War 2 empieza a lo grande: la humanidad se está reorganizando y ahora tiene las fuerzas necesarias para golpear el corazón de los locust. La marcha de las mastodónticas excavadoras es impresionante. Todo va bien hasta que empieza el bombardeo locust, los ravens caen a plomo y los centauros se despeñan por un precario desfiladero.
Conforme los Gears se acercan al nido del enemigo, los locust empiezan a bullir como una colmena. Mientras nosotros acribillamos los agujeros de la emergencia como un niño extermina las hormigas con una lupa, otros locust asaltan las excavadoras con ganchos al más puro estilo pirata. Tras apoderarse de una de estas moles motorizadas, da comienzo una carrera trepidante para alcanzar un puente: al perdedor sólo le espera la muerte. Nuestra locomotora está siendo pilotada por un cowboy loco mientras que la suya la conduce un infeliz locust anónimo al cual tenemos que triturar a base de plomo de alto calibre.
Cuando llegamos al punto de la inserción la cosa acaba de irse de madre: el líder de los sacerdotes locust, una especie de predator rastafari armado con una bastón bi-lancer, corta en dos pedazos un centauro blindado como si fuera mantequilla. La muerte de Dom y Marcus, “atrapados” en la cápsula que les va a enviar bajo tierra, parece inminente. Pero entonces irrumpe Tai y le detiene con su lancer cual guerrero maorí frenético.
Tras esta primera escena ya podemos limpiarnos las salpicaduras de sangre y barro de la cara y prepararnos para seguir disfrutando de una montaña rusa de acción burra protagonizada por mastuerzos que mastican balas y escupen más de 100 palabrotas por minuto.
Eidan, escribe a johntones @ gmail . com con tu dirección y te enviaremos la copia. ¡Enhorabuena!
Os pedimos, por cierto, disculpas: teníamos una copia extra y prometimos que la adjudicaríamos por Twitter y Facebook, pero al final no ha podido ser. Quizás esa copia reaparezca en un concurso antes de lo que pensáis.
Pedazo de juego te llevas. Enhorabuena!!
Yay!!! Hoy es mi día de suerte, qué bien empezamos!! 😀
Gracias SAeNcSA ^_^